Abuelos Parada-Rodríguez
Por suerte este año también me mostró que renunciar a llorar para poder apoyar a otros es una opción, que la muerte puede despertar en nosotros sentimientos de solidaridad y compasión, y que con el tiempo aprenderemos a acompañar en el dolor y a detectar las penas que se llevan mas allá de la perdida de un ser querido, que el miedo no puede ser excusa para no enfrentar a quien hace daño, pero que hay que saber llevar las cosas con prudencia y asumir las consecuencias... que mas vale dejar orgullos pendejos y ceder un poco para regalar una sonrisa o una alegría a quienes nos rodean, eso sí, sin olvidar que el placer de otros no justifica perder el amor propio ni renunciar a la dignidad, asimismo que el placer personal nunca puede basarse en el abuso de otros.
Y es que al final la vida son momentos y de que tan rápido aprendamos a superarlos y dejarlos como recuerdos depende que podamos vivir el siguiente.
pd. Los abuelos murieron hace mucho tiempo
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